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10 jun
2008

La muerte de un Ford

Si uno espera, todo llega. De todas formas yo esperaba que fuera en Septiembre, ya que en esa fecha celebraríamos su 25 aniversario, pero no pudo ser. El pasado día 6 de Junio, San Norberto por más señas, camino de casa a la altura del parque Gil de Quiñones, se despidió con lágrimas de fuego en su motor, soplando humos de diversos colores y todos en tonos oscuros por todas y cada una de las rendijas de su acerado caparazón. Al parar para ver que le acontecía, descubrí que lloraba sin cesar envuelto en fuego y humo. Su motor seguía rugiendo. Traté de consolarle y limpiarle sus lagrimas con el parasol que me había regalo Cajamar, lamento haberle dado un uso tan duro, -al parasol, claro está- las lagrimas de mi Ford acabaron con el parasol, como si de rayos incandescentes se tratara. A lo largo de estos casi 25 años siempre se comportó como un buen desodorante y nunca me dejó tirado en medio de la carretera. Llevó a sus espaldas durante algunos años más de mil kilos de caravana con todo tipo de enseres, cruzó Francia y Bélgica. Visitó otros países europeos y jamás protestó por su dura carga. De joven llevaba niños, ya de maduro cargaba con adultos de mayor peso y nunca puso una mala cara por tan ajetreado trabajo. Viajó por autopistas, carreteras de tercera y hasta cruzó arroyos y campos encharcados para llevarme de pesca o de camping. Ha muerto incluso con algún embellecedor interior sin estrenar, con su pegatina protectora original. En su calzado no fue excesivamente gastoso, cambió de zapatos varias veces por las incontables vueltas de sus ejes y bielas, de traje cambió dos veces, pero siempre con su azul marino propio. Su primer viaje lo hizo de Mérida a Almendralejo y fue en Marbella donde agotado por tantos años se despidió en pleno servicio, sin renunciar al rugir de su motor hasta que corté el contacto como si de una eutanasia activa se tratara. Pidió su descanso eterno quemando sus últimas piezas útiles de cables y manguitos de goma. Si bien el próximo día 18 de Junio el señor perito de la compañía de seguros firmará su jubilación definitiva y pase a mejor vida o quién sabe si decidirá reactivarlo, cosa que dudo, pero si así fuera, su final está decidido.



Un amigo tan viejo y pobre, como la mujer de su guisa, encuentra mas amantes que pretendientes, de ahí que nadie quiso nunca en esta última docena de años hacerse cargo de él, y por eso lo amé en esa pobreza que representa la vejez ausente de pecado hasta sus últimos momentos. Apeado de su mullido asiento, me despedí mirando hacia él como quien despide a alguien que le van a dar sepultura y lamentando su desaparición en algún inmundo desguace donde tengo la esperanza que al no tener muchos hermanos en vida, no le hagan muchos transplantes de piezas de tipo alguno y acabe convertido en un paralelepípedo de chatarra para un alto horno. Quien sabe si para resurgir de sus cenizas como el ave fénix. Ruyard Kipling, el escritor inglés que vivió los lujos de la India del pasado siglo XX y adoraba los puros, decía que una mujer es sólo una mujer, pero un buen cigarro es un placer en humo. Yo diría que un buen coche, y no los adoro en absoluto, es un placer por las oportunidades que te brinda a la vista, al viaje, al acomodo y hasta al amor. Sirva el presente para ensalzar su alargada colaboración y reconocer su ayuda a este mediocre conductor para conocer un sin fin de lugares, a pesar de que solo use los coches por pura necesidad. Ya que el placer esté en el lugar al que te transporta.
Si la vida no es más que una muerte lenta como decía San Agustín, para mi Ford la vida solo fue vida y la muerte solo muerte. Que en buen desguace descanse.

archivado en Comentarios a las 16:22:05


david comentó...

Desde luego es una verdadera lástima que el Ford haya terminado así sus días, justo cuando estaba a punto de cumplir el cuarto de siglo. Este coche, que me enseñó a conducir, ha visto lo que no está escrito y ha andado más que Kung Fu en los últimos veinticinco años. Que en paz descanse y gracias por todo.

11/06/2008 1:19:55


Iván comentó...

Pues sí, una pena, hace que me sienta mayor.
Estás hecho un poeta. O mejor dicho, poeto.

11/06/2008 5:05:04


Esepunto comentó...

Cuánto tiempo sin saber de la palabra \'paralelepípedo\'. Muy original. Aunque ciertamente desgarradora, me ha gustado la prosopopeya. (He tenido que consultar el nombre del recurso estilístico, lo admito.) Pero yo también me quiero unir a las condolencias familiares. Un saludo.

11/06/2008 5:30:42


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