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18 ago
2008

Andar como ejercicio en favor de qué o quién

Decía Aristóteles que cansa menos andar sobre terreno accidentado que sobre terreno llano, sin embargo, por lo que yo observo, creo que son muchas mas personas las que lo hacen sobre terreno llano, pongamos por ejemplo los paseos marítimos de nuestras costas, que sobre terreno accidentado, ya que a este último cuando hay alguna cita para marchar con cierta dificultad, son menos los que acuden. De todas formas lo de andar debería fomentarse mas pero con el ánimo de comunicarse, tal como ocurre en los caminos famosos, como el de Santiago, donde la gente es mas comunicativa. No así cuando uno camina solo en medio de centenares que hacen algo similar, como marcha, carrera y movimientos extraños con los brazos y las manos al andar, a los que uno no acaba de encontrarle explicación. En estas marchas veraniegas la gente va totalmente aislada por el soplo constante de su Ipod o MP3 y apenas si dirige los ojos a parte alguna. Si se trata del Paseo Marítimo de Marbella, donde acudo de cuando en cuando, observo que el afán mayor de los caminantes es realizar esfuerzo en beneficio propio, por su salud, por rebajar grasas sobrantes por exhibir sus músculos o curvas o por echar un vistazo a los pechos desnudos de las bañistas que abundan, de las que algunas a pesar de su edad, la silicona marca hitos a modo de mojones a lo largo de la playa que indican cuanto falta para llegar a la meta.
Los primeros aprendizajes que realizamos de niños es andar y hablar, que tal vez por ser los primeros, cuando alcanzamos cierta longevidad, nos tornamos mas tranquilos y menos habladores, mas discretos. Tal vez por eso decía Cervantes que el andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos. Claro que en el Paseo Marítimo de Marbella, tampoco es andar tierras y mucho menos existe comunicación entre los andantes, el solipsismo impera como doctrina filosófica de los que allí se mueven, con las excepciones oportunas como en todo. ¡Hola señor Notario! Vestido de esa guisa y con esa gorra va usted irreconocible. Escuché espetar a un notario conocido de la Plaza. Otros te reconocen, porque tal vez hace tiempo te intentaron engañar con la venta de un piso del señor Pino, pero siguen en su marcha zozobrante calibrando pulsaciones para gastar las kilocalorías sobrantes. ¡Qué egoísmo! No quieren dejar tras su paso por este planeta ni carne, después de lo conseguido de los demás. El archiconocido dicho, de quien mueve las piernas mueve el corazón, a algunos creo que es para endurecérselo más, claro que quién sabe si eso también le da más vida.
Algunas personas creen que hablar francamente es como andar desnudos y dado que en el Paseo Marítimo de Marbella, echando la vista a izquierda o derecha según la dirección que se tome hay muchos semidesnudos, para qué hablar. Sería redundar en el nudismo visto de esa manera.
Ah, para mi lectora argentina he de comunicarle que ahora paseo andando en lugar de ir en bicicleta porque no encontré la que me robaron. Trataré de reparar una vieja que aun conservo en la tierra que me vio nacer y así cambiar el tipo de ejercicio.
En el fondo todos o casi todos hacemos este u otro ejercicio con el fin de mejorar en alguna medida nuestra calidad de vida y nuestra salud, pero sigo opinando que somos egoístas, ya que hay multitud de ejercicios que nos harían el mismo beneficio a nosotros pero produciendo ese esfuerzo a favor de terceros. Los ejemplos de todos son conocidos y no hace falta irse a los extremos, salvar inmigrantes que caen al agua de las pateras no todo el mundo puede, pero llevar a dar un paseo a alguien que está impedido si, o ayudar en el trabajo cotidiano a nuestros semejantes por imposibilidades manifiestas de muchos de ellos, si está en nuestras manos. Claro que, o bien no todos tenemos madera de santos o nuestro corazón a fuerza de ejercicios está tan falto de ternura, que no nos entra en la cabeza realizar ejercicios que beneficien a terceros. Pero el tiempo que es gran igualador de todos nosotros nos irá mostrando las viejas ofensas y nos hará más discretos, sin que la blancura de nuestros cabellos o la ausencia de los mismos sea óbice para practicar una prudencia precoz hasta enmudecer. Yo no me callo de momento.


archivado en Pensamientos a las 14:01:38


Elijalo usted jajaja comentó...

Holitas Don Antonio, he pasado a visitar su página y veo que entre la muerte de su coche y el robo de su bicicleta anda usted tan atareado que no escribe mucho por aquí. De todas formas como yo entro menos que usted siempre encuentro alguna noticia nueva… me acabo de enterar de lo de su bicicleta, créame que lo siento, aunque si no tenia sillín habrá sido todo un descanso haberse liberado de ella no? Me he reído con sus ocurrencias respecto al ladrón y la necesidad que pudiera tener de su bicicleta. Es un placer leerle, tiene usted una facilidad para la escritura que más de un escritor quisiera poseer. Bueno Don Antonio hasta que el destino decida que intercambiemos alguna conversación, un saludo y cuidese (Aunque sea caminando)

6/09/2008 13:27:29


Antonio comentó...

Gracias por su comentario y por los elogios inmerecidos de mi escritura.
El sillín de la bicicleta lo conservo, solo se lo quitaba a la bicicleta después de usarla para que las ruedas descansaran mas comodamente. Ah, y en breve me haré con otra bicicleta. Hasta entonces camino por la plya, por la sierra, etc.

6/09/2008 14:51:07


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