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2 abr
2006

Marbella - Oscar López Fonseca

La Policía decidió llamar Malaya a la operación en honor a la paciencia que durante meses han tenido que desplegar sus agentes para desentrañar poco a poco la trama. Dato a dato, gota a gota, las pesquisas iban estrechando el cerco a Juan Antonio Roca, el presunto cerebro de la trama, que llevaba años disfrazado de asesor urbanístico del Ayuntamiento. Dato a dato, gota a gota, como la célebre tortura que siempre consigue arrancar las confesiones a los más duros, a los que parecen hechos de roca. Dato a dato, gota a gota, hasta que el pasado miércoles la Policía y el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la localidad malagueña, Miguel Ángel Torres, decidieron no esperar más y tirar definitivamente de la manta.

En cuestión de horas, una veintena de personas eran detenidas -entre ellas la alcaldesa de la localidad, Marisol Yagüe, dos de sus concejales de confianza, el secretario del consistorio y el propio Juan Antonio Roca, además de abogados y testaferros- y la Policía hacía 17 registros, entre ellos los de la propia sede central del Ayuntamiento marbellí. Los agentes también bloqueaban 1.000 cuentas bancarias y actuaban en Madrid, Murcia, Huelva y Cádiz. Un despliegue en el que intervenían más de 200 miembros del Cuerpo Nacional de Policía y que tuvo su punto de arranque el pasado mes de noviembre, cuando el juez Torres -el mismo que instruyó el caso Ballena Blanca por el blanqueo de capitales en la Costa del Sol- decidía concentrar los esfuerzos investigadores en Roca como sospechoso de liderar una trama de corrupción que actuaba más a la luz del día.

“No podíamos avanzar más en las pesquisas -reconoce a El Confidencial uno de los responsables policiales para explicar por qué decidieron actuar definitivamente el pasado miércoles-. Habíamos llegado a un punto en el que cualquier intento por nuestra parte de recabar más información sin proceder a las detenciones hubiera puesto en peligro la operación. Este grupo delictivo estaba infiltrado en toda la ciudad y si uno de nuestros agentes se hubiera dirigido simplemente al registro a conseguir datos sobre una propiedad o una empresa, alguien les hubiera alertado que estábamos tras sus pasos”.

Largos tentáculos que incluso obligaron a la Policía a desplazar a la ciudad malagueña agentes de otras provincias para que no pudieran ser detectados por la amplia red de soplones, colaboradores, debedores de favores y demás fauna de la que se había rodeado Juan Antonio Roca y que éste completaba con costoso material electrónico especial para protegerse de grabaciones y filmaciones no deseadas. “Ni siquiera usábamos los coches camuflados que tenemos aquí, en Málaga. Se trajeron de fuera. Temíamos que alguien desde dentro avisara de la investigación en marcha”, recalca a este diario uno de los investigadores.

Ampliando ‘mercado’

Largo tentáculo que el asesor urbanístico metido a supuesto cabecilla pretendía ampliar. “Marbella se le había quedado pequeña y había empezado a extender su imperio de corruptelas a Murcia y Madrid”, apunta un policía antes de recordar que en la capital de España Roca ya había adquirido tres palacetes y tenía bajo sueldo a un par de bufetes, en uno de los cuales, cuando transcendieron a la opinión pública las primeras detenciones, intentaron desprenderse de tres cajas repletas de documentos. “Por fortuna, todo el dispositivo estaba coordinado y los agentes que estaban apostados a la puerta detuvieron al empleado que lo estaba haciendo”, recuerda uno de los investigadores a El Confidencial.

El imperio Roca, que según las primeras estimaciones del Ministerio del Interior podía ascender a 2.400 millones de euros -se incautaron 275 obras de arte, cinco kilos de joyas, innumerables inmuebles, coches de lujos, más de un centenar de caballos, un helicóptero…-, no se paraba ante nada ni guardaba fidelidad a nadie. De hecho, la Policía recogió durante la investigación indicios que apuntaban a que el empleado municipal iba a prescindir en breve de la alcaldesa, Marisol Yagüe, con una moción de censura en el Ayuntamiento teledirigida… como hizo en 2003 con Julián Muñoz, el sucesor de Jesús Gil. “Posiblemente lo hubiera llevado a efecto después de Semana Santa -asegura un alto responsable policial-. La imagen de la alcaldesa estaba tan desprestigiada por el escándalo de las obras de su chalé, que creía que ya no le servía y pretendía poner a otra marioneta en su lugar”.

Cambio de alcalde de paja que, sin embargo, no iba a traer un cambio en el modo de actuar de la trama. “Roca y los suyos, para seguir enriqueciéndose, necesitan controlar el Ayuntamiento. Desde allí engordaban facturas, cobraban comisiones, concedían licencias para construir, traficaban con influencias… Luego utilizaban un complejo entramado de sociedades instrumentales para ocultar su cada vez más importante patrimonio”, apuntan fuentes policiales que reconocen que el asesor de urbanismo -a quien desde algunos medios señalan como el hombre del CNI en Marbella- se había convertido presuntamente en el mayor blanqueador de dinero de la Costa del Sol.

-¿Blanqueaba el dinero de otras organizaciones delictivas?

-No le hacía falta. Con los millones de euros que movía, tenía trabajo de sobra.

Ahora, con los principales implicados entre rejas, la Policía se apresta a analizar toda la documentación incautado en los numerosos registros realizados y que han servido para llenar, literalmente, cinco furgonetas. “Ahora empieza el trabajo de verdad. Tenemos por delante al menos seis meses para conseguir analizar toda la información recogida y conseguir desenredar toda la madeja que había organizado Juan Antonio Roca y que, estoy seguro, nos va a llevar al extranjero”. La Policía está convencida que esta vez el cemento con el que se han enriquecido no servirá para enterrar el cuerpo del delito.

archivado en Politica a las 3:22:31


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